La mayoría de las cosas se inventaron para darle pequeñas glorias a las vidas pequeñas. Hoy la comida de microondas da la sensación de ser grandes chefs, así como las putas de ser grandes amantes. Mucha gente necesita triunfar en las más tristes áreas de la existencia. Por eso mismo se ven reducidos los campos de batallas. La pelea es cada vez más inofensiva y todo pasa en tan solo un par de metros cuadrados. Saborear el triunfo de haber puesto de rodillas a miles de hombres: así se quiere sentir cualquier boludo atrapado en los horarios de oficina. Y todos alguna vez fuimos, somos o seremos eso. Quién no se imaginó en la corrida eterna de ese barrilete cósmico en el Azteca en el ´86 dejando ingleses como estacas clavadas en el piso y viendo el triunfo en la propia zurda de un distinto. Quién no se imaginó siendo el Enzo tirando esa chilena con Polonia. Quién no quiere ser Messi hoy haciendo 9 de 10 goles que hace.
Creo sin dudas que el sentimiento del golazo propiamente dicho va de la mano con ciertas edades. Es decir, de chico uno por suerte todavía es puro y se mantiene al margen de la vergüenza que es el futbol en su totalidad. Se disfrutan el color, las banderas, los papelitos y esa joya lograda por el enganche de turno, ese que lleva la 10 en la espalda como si fuese distinto, el dueño del reloj. Durante esos años encontrás tu primer gol olímpico y estás meses imitándolo en cualquier parque y peleando con todos tus amigos porque el palo está hecho con un buzo y nadie te va a reconocer que hiciste un golazo para la posteridad.
En su época más ganadora Carlos Bianchi dijo subido a su nube de soberbia que todo gol vale uno. Y la verdad es que tiene razón, pero dudo de que alguna vez él haya sido un niño feliz, porque la verdad es: cómo le decís a un niño que pueda se borre de la cabeza la genialidad de (Inserte aquí su jugador fetiche).¿ Por qué habrías de arrebatarle esa sonrisa sabiendo que tu equipo perdió una vez más, si lo que se lleva él en su cabeza es esa gambeta endemoniada, esa pared sin mirar y esa definición por encima del arquero?
Ya en la adolescencia y principio de la adultez, uno, de manera equivocada, deja en manos de sus clubes de fútbol tal vez sus únicos momentos de desahogo, y espera que la felicidad venga de 11 tipos que cobran un sueldo como cualquier hijo de vecino. El desamor está latente, no por los colores en sí sino por la búsqueda de la belleza en el futbol. Se instala en las cabezas ganar a cualquier precio y eso es un pecado, compañero.
El momento sagrado -o como muchas veces escuche: gritar LA GLORIA- es EL GOL. Ese momento preciado que esperás desde que termina un partido hasta que empieza el otro. Ese momento único donde el tiempo se detiene y en cámara lenta ves como la pelota pasa la línea de cal y escuchás ún segundo antes que tódos cómo explotan esas gargantas endemoniadas llenas de histeria eterna. Eso es el gol. Explicáme si sos un enamorado del futbol, cómo puede gustarte tanto un gol de rebote como uno de tiro libre por afuera de la barrera.
Es por eso que llegando ya a la vejez, cuando se está más cerca del arpa que de la guitarra, uno empieza a saborear mejor las grandes cosas. Si ya te sacaron los alcoholes, la sal, el sexo desenfrenado empezás a buscar placeres que perdiste de chico y ahí, mi amigo, te vas a encontrar lagrimeando por una rabona al lado del palo, por un caño de ida y vuelta y un fierrazo al ángulo sin ningún tipo de colores o ataduras.
martes, 15 de enero de 2013
domingo, 13 de enero de 2013
En los últimos 6 meses estuve en 3 guardias de hospitales/sanatorios. Una vez en el italiano, otra en el provincial y la más reciente en el parque. Las tres tienen dos cosas en común. La primera es que los atendidos somos todos familiares directos y la segunda es lo mismo que Una birra reventada en el freezer, una milanga quemada o un embarazo no deseado... si prestábamos atención o avisábamos un toque antes no pasaba nada.
Mucho se habla de los médicos para bien y para mal, de las enfermeras o de como la muerte ronda por los pasillos de esos lugares. Sinceramente podría hablar de lo mismo porque en el Hospital Italiano podrían grabar Hostel 3 o Rec 4 tranquilamente, en el Sanatorio Parque podrían hacer alguna película de terror pseudo erótica y en el Hospital Provincial ... Bueno, en el hospital provincial la muerte del cagazo toca timbre.
Lo que a mí me gustaría marcar es como a la noche en los pasillos entre médicos, la muerte, enfermos y enfermeras, dan vuelta los familiares. Pero no estoy hablando de las familias preocupadas por sus enfermos, hablo de toda esa gente que deambula traumada con la necesidad de un trago o el humo de un cigarrillo sin poder saciar esas ansias por la responsabilidad de la que se hizo cargo.
Caminando esos pasillos, veía la gente como yo y en sus ojos veía mi reflejo. La sed y la necesidad de ahogar tanta pena, la imperiosa necesidad de sentir el humo tranquilizando todo el cuerpo. Me daban ganas de abrazarlos a todos y sé que ellos sentían lo mismo conmigo.
Mucha gente esperando que sus responsabilidades puedan pegar un ojo para salir a caminar junto a nosotros los que ya por suerte tratábamos de dejar atrás tanta agonía.
Quiero decirles que: Yo ya estoy en casa muchachos y esas imágenes me atormentaran por un tiempo más. Los abrazo desde acá con mucha fuerza y con todo el cariño... Quisiera decirles que cuando estén en sus camas todo el sufrimiento quedo atrás, pero me sobra espalda para decirles que no es así... Cuando apoyen sus cabezas cansadas y sus camas empiecen a hacerles el amor se acordaran de... El culo peludo de su padre, la concha desagradable de su madre, la pija del tío o la hemorroide de su tía.
X
Pd: A las enfermeras del Hospital Provincial eternas gracias y mi amor eterno, ustedes me trataron con mucho amor y mucha gracia y jamás me dieron la espalda.
Mucho se habla de los médicos para bien y para mal, de las enfermeras o de como la muerte ronda por los pasillos de esos lugares. Sinceramente podría hablar de lo mismo porque en el Hospital Italiano podrían grabar Hostel 3 o Rec 4 tranquilamente, en el Sanatorio Parque podrían hacer alguna película de terror pseudo erótica y en el Hospital Provincial ... Bueno, en el hospital provincial la muerte del cagazo toca timbre.
Lo que a mí me gustaría marcar es como a la noche en los pasillos entre médicos, la muerte, enfermos y enfermeras, dan vuelta los familiares. Pero no estoy hablando de las familias preocupadas por sus enfermos, hablo de toda esa gente que deambula traumada con la necesidad de un trago o el humo de un cigarrillo sin poder saciar esas ansias por la responsabilidad de la que se hizo cargo.
Caminando esos pasillos, veía la gente como yo y en sus ojos veía mi reflejo. La sed y la necesidad de ahogar tanta pena, la imperiosa necesidad de sentir el humo tranquilizando todo el cuerpo. Me daban ganas de abrazarlos a todos y sé que ellos sentían lo mismo conmigo.
Mucha gente esperando que sus responsabilidades puedan pegar un ojo para salir a caminar junto a nosotros los que ya por suerte tratábamos de dejar atrás tanta agonía.
Quiero decirles que: Yo ya estoy en casa muchachos y esas imágenes me atormentaran por un tiempo más. Los abrazo desde acá con mucha fuerza y con todo el cariño... Quisiera decirles que cuando estén en sus camas todo el sufrimiento quedo atrás, pero me sobra espalda para decirles que no es así... Cuando apoyen sus cabezas cansadas y sus camas empiecen a hacerles el amor se acordaran de... El culo peludo de su padre, la concha desagradable de su madre, la pija del tío o la hemorroide de su tía.
X
Pd: A las enfermeras del Hospital Provincial eternas gracias y mi amor eterno, ustedes me trataron con mucho amor y mucha gracia y jamás me dieron la espalda.
miércoles, 2 de enero de 2013
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
