En algún momento, hace casi un año, alguien me dijo: "Porque usted no
se puede quedar de brazos levantados con cajas en la mano. Tiene que
buscar la manera de seguir tipeando."
La verdad es que vine maquinando ideas en los últimos días y tenía ganas de escribir algo nuevo. Pero la realidad siempre se pone adelante del teclado: estoy navegando en un océano de deudas y mientras analizo resucitar a la difunta Adelfa para cogerla como se merecía y que me deje la herencia a mi: también me parto entre opciones como renunciar al trabajo y buscar un arreglo económico o fingir mi muerte, dado que así uno no abona sus tarjetas de crédito. Y con mi culo tirando besitos de la cogida que me pego San Lorenzo (porque cuando estas en las malas, no gana ni tu equipo) todo el panorama es negro y carente de inspiración.
Pero ¿tan mal esta todo?
Siempre aparecerá algún moralista que diga que más difícil la tiene una viuda que no tiene piernas y es tuerta que tiene 16 hijos recién nacidos. Sin dudas ... por eso me quejo para mi. Y a su vez uno tiene un plato de panqueques con dulce de leche con una chocolatada fría que los espera.
La realidad también ofrece refugio: lugares que te hacen acordar lo que siempre tiene un momento y un espacio para vos y nunca te pregunta nada, jamás va a ponerte en tela de juicio (perdón Pussy Riot) ni nada parecido: la música.
No puedo explicar porque. Es más, seguramente con el paso del tiempo, muchas personas más pensantes que yo y con muchísima mejor pluma, incluyendo profesionales en psicología y demases, habrán tratado de darnos una explicación lógica. Seguramente las encontraron. Pero YO no puedo explicar porque cuando estamos muy mal nos gusta escuchar música que sabemos nos hace aún peor y a su vez la necesitamos para empezar a estar mejor.
En un mundo por demás de machista, series y películas adolescentes sin más contenido que mostrar una fea que se vuelve una bomba atómica,y un mariscal de campo que le hace una broma pesada y termina enamorado, nos mostraron que las mujeres cuando cortan una relación, comen porquerías y miran películas de amor que les tiran sal sobre la herida. No se sí sirve como paralelo. No quiero decir que los hombres a la música y las mujeres a las películas exclusivamente, apunto a que todos buscamos estar peor de lo que estamos, con aquello que más nos gusta.
Por mi parte música y alcohol.
Así que es esto:
y esto:
La verdad es que vine maquinando ideas en los últimos días y tenía ganas de escribir algo nuevo. Pero la realidad siempre se pone adelante del teclado: estoy navegando en un océano de deudas y mientras analizo resucitar a la difunta Adelfa para cogerla como se merecía y que me deje la herencia a mi: también me parto entre opciones como renunciar al trabajo y buscar un arreglo económico o fingir mi muerte, dado que así uno no abona sus tarjetas de crédito. Y con mi culo tirando besitos de la cogida que me pego San Lorenzo (porque cuando estas en las malas, no gana ni tu equipo) todo el panorama es negro y carente de inspiración.
Pero ¿tan mal esta todo?
Siempre aparecerá algún moralista que diga que más difícil la tiene una viuda que no tiene piernas y es tuerta que tiene 16 hijos recién nacidos. Sin dudas ... por eso me quejo para mi. Y a su vez uno tiene un plato de panqueques con dulce de leche con una chocolatada fría que los espera.
La realidad también ofrece refugio: lugares que te hacen acordar lo que siempre tiene un momento y un espacio para vos y nunca te pregunta nada, jamás va a ponerte en tela de juicio (perdón Pussy Riot) ni nada parecido: la música.
No puedo explicar porque. Es más, seguramente con el paso del tiempo, muchas personas más pensantes que yo y con muchísima mejor pluma, incluyendo profesionales en psicología y demases, habrán tratado de darnos una explicación lógica. Seguramente las encontraron. Pero YO no puedo explicar porque cuando estamos muy mal nos gusta escuchar música que sabemos nos hace aún peor y a su vez la necesitamos para empezar a estar mejor.
En un mundo por demás de machista, series y películas adolescentes sin más contenido que mostrar una fea que se vuelve una bomba atómica,y un mariscal de campo que le hace una broma pesada y termina enamorado, nos mostraron que las mujeres cuando cortan una relación, comen porquerías y miran películas de amor que les tiran sal sobre la herida. No se sí sirve como paralelo. No quiero decir que los hombres a la música y las mujeres a las películas exclusivamente, apunto a que todos buscamos estar peor de lo que estamos, con aquello que más nos gusta.
Por mi parte música y alcohol.
Así que es esto:
y esto: