*¨El mundo se acaba y somos nosotros lo que quedamos.¨
Así como cuando uno ve (Batman) The Dark Knight y se identifica con The Joker: uno va a ver un verdadero recital de punk rock y sabe
dentro suyo que debería estar haciendo muchas más cosas a favor de "eso mismo". De eso que está pasando enfrente tuyo en ese instante.
*¨Esta es: ¡La venganza de los feos!¨
Si hablamos de música: no hay nada más real que un recital. Todo elemento que la música exige, ahí se encuentra. Desde el sonido
propiamente dicho y ver cuánto "dibujan o no" en el estudio, hasta la onda y personalidad de la banda (que ustedes elijan).
Y también están esas cuestiones que son técnicamente externas pero son parte de la música vivida: el sudor y
la gente apretándose, compartiendo el mismo gusto que uno, como dos ejemplos rápidos de todo eso que dá el "en vivo".
Yo por mi parte te propongo lo siguiente: elegí tu actividad preferida.
¿Sabés que tiene esa activad en común con un recital? Dejar todo de lado. TODO. Perderte por completo, por todo el tiempo que dure.
Atrás queda todo lo que te tiene muy mal y hasta eso que puede tenerte muy bien (que tampoco tiene lugar en ese momento). Te deja detenido, en suspenso.
No todo es instinto, también hay reflexión. Acepto que la música trae pensamientos (que se mezclan con recuerdos) y lo bueno de esto es que "tirás"
ese pensamiento al escenario como un acto reflejo y la banda te lo mezcla.
*¨En este hueco se está armando ALGO y eso: ES MUCHO.¨
El punk, mis amigos, es muy, muy humilde pero siempre te extiende una mano. Siempre está en movimiento. Un movimiento continuo.
Fue así que me encontré caminando por el viejo Pichincha buscando un bar, que era una casa, que era una pieza. Una heladera llena de cervezas,
una barra hecha a pulmón y sudor, cuadros chiquitos retratando a los que inspiraron todo lo que gira en esta rueda, mesas de distintos tamaños y colores,
sillas de todos los tipos y vasos (por suerte) lavados. Un enmascarado pasaba música desde una notebook (lo más cercano a la alta tecnología) con el Winamp.
Crestas, cabezas rapadas, colores, tatuajes, aros y tachas: todo lo que una madre no quiere para un hijo. Viejas caras familiares y eternos abrazos que
ya se han hecho canciones de tanto que han sonado.
*¨Revolucionen todo lo que puedan. Esto NO es un pic-nic.¨
Por todo el bar/casa (a lo largo y a lo ancho) desfilaba el cantante de la última banda, megáfono en mano, avisando: ¨Está por empezar Operativo Exposición Total¨
en un repeat envidiable y sin media bocanada de aire. Fué entonces cuando la masa se movilizó de la zona con menos calor del lugar (78ºC - el comedor) al living
donde en una mesa te cobraba la entrada una simpática señorita. Esa improvisada boletería, usted lector asiduo, tiene que imaginarse que era: El purgatorio como
antesala asegurada al infierno. Solo que acá no medían las cosas hiciste en tu vida como para evaluar si tenías la chance de escapar: acá te cobraban sin juicio de
valor alguno y vos solito abonabas para incinerarte. Desde las corneas de los ojos hasta el alma viva.
Una vez adentro, en el Infierno: Una pieza grande, de tal vez, algún inocente niño o de un asesino serial porqué no. Un par de minutos después se daba inicio
a un evento único e irrepetible. No porque no vuelvan a tocar, si no porque cada show TIENE QUE SER TOMADO DE ESA MANERA.
El punk en sí, básicamente, es una maquinita eterna de ¨Hacelo Vos Mismo¨ (DIY). Lo puedo explicar de una manera más cabeza: ¨Hacela sucio y nadie te va
a dar un mango o una mano¨ por ende, uno se va y se corta solo, monta un escenario como puede y hace un show. Aquí fueron mas allá de ese DIY y dejaron
a los presentes que a el escenario: nos lo imaginemos. ¿Que más quiere uno que tener a la banda a la misma altura? Los tenías tocando al lado tuyo, al nivel del piso.
Y esto fue un show: desde la gente del pogo hasta el que tenia pánico en la puerta. Siendo el pánico el factor más importante en estos eventos. Aclaro: ESTÁ BIEN sentirlo.
El miedo es parte de este juego. La adrenalina es lo que te termina sacando la sonrisa. Ahí es cuando el terror empieza a jugar a favor y en ESE momento preciso
ya no paraliza y pasa a ser placer absoluto.
El recital fue lo más parecido a ese momento cuando, de chico, te acorralaban para tratar de robarte + la carrera desmedida que uno emprendía para huir + la plantada
adolescente para pelearse + todas las frustraciones y victorias que viviste a lo largo del tiempo = todo lo que necesita un ser humano de sangre caliente.
*¨La ciudad es una trampa.¨ pero siempre podemos elegir la banda de sonido con la cual la caminaremos, y yo particularmente te recomiendo una donde,
además de sonar crudamente bien y transmitir algo real, uno de los integrantes se vacía un litro de birra en el marulo. ¿Te lo vás a perder?.
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