jueves, 6 de diciembre de 2018

Soy malo para las matemáticas. Siempre fui muy malo para los números.
Imagínense lo que fue para mí escuchar, ver, notar que en determinados momentos los números se transformaban en letras para después descubrir que esas letras escondían un último número final. 
Despejando letras, haciendo no sé que cosa con ¿factores? teniendo siempre una incógnita que develar.
Como si fuese un programa de misterios craneado por AJ y Charlie Bermejo para Televisión Regional.

Tiempo después alguien quería convertir esas letras que fueron números en partes del cuerpo. 
"Ojo por ojo Y el mundo se quedará ciego" dijo Gandhi. 
Gandhi era un careta. 
Cuando yo digo barbaridades me adjudican litros de alcohol en sangre así que en este caso voy a decir que Gandhi es un flor de careta. Dijo eso porque siempre estuvo acomodado mientras la gente que lo seguía se cagaba de hambre. 
Más no así peor que la sádica aquella de Calcuta.

Dicen que un zombie multiplicó panes. Un hippie no quiso restar ojos. Números, letras, alimentos y partes del cuerpo. 

Dicen que cuando hay hambre no hay pan duro. Dicen también que tenés que comer lo que te pongan adelante dado que en Africa hay gente que se muere de hambre.
Siempre fue rara la psicología de los mayores que querían hacernos comer apuntando al hambre en tribus africanas en lugar de decirnos que si no queríamos comer solo teníamos que caminar unos metros y darle la comida a la gente que tiene hambre en nuestras propias calles.

Eran raros los mayores. Hoy somos raros nosotros.

La histeria ya es moneda corriente. Cualquiera puede serlo. Cualquiera puede mandarle al noticiero un video con la cara de algún santo grabada en mierda en la loza de su bidet. Todxs perdemos en el terreno de la histeria. 

Nos nos dimos cuenta. 

Naturalizamos a cualquiera que diga "no hay nada en la tele". Naturalizamos a todxs los que dicen "no hay nada rico para comer". 
En un cable básico tenemos 80 canales. Estamos a tres click de bajar cualquier cosa para ver. (Si tenemos) Netshit tiene 7 millones de títulos. 
Los imanes en la heladera, los folletos bajo la puerta y las aplicaciones hoy en día nos dan 12 millones de opciones en comida...
Así y todo no se sabe que ver, no se sabe que comer. 

Hay que atender el problema de la sobre oferta o hay que ir al psicólogo y contarle cuanto nos pegaban de chiquitos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario