Pero no, no era la tarde
Ni rayaba la noche, Apesumbrado
Bajo muros incesantes, culpable
De permanecer con los ojos prestos,
Y la lampara titilando,
Describiendo irónicos círculos,
Y el sueño acallado, perdido, desgajado
Ella decía que la hora callaba la verdad,
Que las luces son oscuros maleficios...
(hacia las vivas grietas)
... que para sabernos ciertos debemos soñar
a tu lado la soledad nos une,
la noche es inédita y a la vez
innumerables gemidos olvidados;
pero aquí, en esta diaria muerte
somos dos para no volver,
para permanecer quietos como el temor,
cuando la turba avanza, arrodillada, murmurante
y entra el bullicio y la pena
solo debemos sosegar el pulso
y evitar
los ardientes jirones
de la soledad.
* Amilcar Orellana .
Gracias amigo.Espero que a través de las palabras y los pensamientos podamos establecer otra conexión,más profunda y enriquecedora,que las que suelen darse en el ciberespacio.
ResponderEliminarAbrazo y dale para adelante.Apildo