miércoles, 13 de abril de 2016

La semana pasada les conté mi aventura con una mucama, Luciana, cuando pasaba mis domingos haciendo reparaciones domésticas.


Pero lo bueno es que esa aventura no terminó allí. Al día siguiente volví a la misma casa, con el deseo de volver a poseer a mi mucama. Llamé al timbre pero la que me abrió fue Rocío, la dueña, aunque esta vez vestía un vestidito blanco y no estaba preparada para salir. 


Luciana era delgadita, labios gruesos y cabello negro que llevaba recogido. Ese día Luciana tenía el día libre y no la vería. Me puse a arreglar una persiana y a cambiar un enchufe, mientras Luciana andaba por la casa con el celular, hablando con su amante. Desde la cocina la ví tumbada en el sofá susurrando al móvil mientras se deslizó la mano bajo su vestido y la otra acariciaba su pecho. La observaba seguro de no ser visto por mi posición y la escuchaba gemir, mordiendo su labio inferior… me encendí del todo.


Decidí seguir con mis tareas y dejarla con su chico. Al rato la oí llamarme y salí a buscarla. Pensé que quería darme otra tarea y así fue... 


Su voz venía del dormitorio,donde lo había hecho con la mucama el día anterior. Entré y la encontré en su cama, tumbada con lencería muy sexy. 


Entré y me hizo un gesto con la mano indicándome que me acercara a ella. Obedecí. Se había soltado el cabello que caía por sus hombros. Su pierna flexionada me dejaba ver su tanguita roja. "Ahora vas a darme como ayer le diste a mi mucama" me ordenó sonriéndome. 


Me desnudé al instante y mi bóxer dejó saltar mi miembro erecto, firme ante ella, que se relamía ante la imagen de mi cuerpo. 

Fui a su lado y la besé salvajemente, mientras su rodilla pasaba por encima de mi sexo. Tiré el tirante de su conjunto y liberé sus pechos. Ella me susurraba qué debía hacer y yo obedecía, sin sacar mi mano de su culo. Bajé entre sus muslos y me dediqué a su sexo completamente en medio de sus jadeos. Maniática y controladora. Ella sabía que quería y cuando, ni quiso que yo le quite sus bragas. Ella deslizó su tanga y la tiró fuera de la cama. Estaba mojada, caliente. Lamí su clítoris, haciendo circulos en su contorno con mi lengua. 


Dos de mis dedos se deslizaron dentro de su vagina, varias veces, hasta que mi lengua se animó a entrar. 


Subí por su cuerpo acercando mi lengua a su boca y mi glande a su cavidad de placer. Sus piernas me rodearon y me obligaron a penetrarla. Mi sexo la llenó por completo y lo saqué totalmente mojado. Sus pechos bailaban ante mis ojos a cada impacto de mis caderas. 
Sentía sus mini-orgasmos consecutivos, hasta que luego de un buen rato necesitaba correrme y aceleré mi ritmo acompañando sus gritos. 


Envuelto en sudor grité victorioso llenándola con mi leche. Me quedé sobre ella con mi sexo aún en su interior y toda la espalda rasguñada. Mientras su cola volvía a su color normal dejando atrás el rojo furioso después de tantas cachetadas.


Cuando me quité de encima, se puso en cuatro patitas ofreciéndome su sexo nuevamente y me paré agarrando fuerte sus nalgas. Me encendió...


La coloqué en posición, con mi miembro ardiendo y la penetré suavemente, hasta hacerla mía de nuevo y mojarla de nuevo por completo. Y en la misma ducha donde hice gritar a la mucama, ahora me enjabonaba la jefa. "Te has portado bien" vuelve mañana que aún quedan tareas.

lunes, 11 de abril de 2016

Amo esta ciudad.

Las luces. También esa truculenta oscuridad. Y cada tugurio en el que me encontré.

Sus ventanas.
Me encanta pensar que atrás de cada ventana haya una historia.
Familias sentadas en la mesa a punto de comer, gente yéndose a dormir con una sonrisa o levantándose con ganas ante un día nuevo. Por más que no sepan cómo lo hacen.

Sé que hay otras historias también...

Es tiempo de desaparecer.

El cariño para con este lugar, gente, aromas, colores... no va a poder ser borrado nunca. Es tiempo de desaparecer.

Podría de una vez y para siempre, pero hasta para eso soy ordenado.
Es que cuando repartieron la paciencia, yo estaba haciendo la fila del malhumor.

Toma tiempo.

Pero si alguien puede ganar de nuevo...

Sé quién puede ganar de nuevo.

viernes, 8 de abril de 2016

Me pase 1 hora y 11 minutos, pero no me olvidé del "tema del viernes". Por así decirlo...

http://youtu.be/dhm-QpffX80

miércoles, 6 de abril de 2016

Pasé varios veranos haciendo pequeñas reparaciones caseras para pagarme los estudios. Y el del 2008 no lo olvidaré jamás… tenía 20 años.

Una tarde me llamaron para hacer unas reparaciones eléctricas en el solarium de un 9no piso en una zona muy cara de la playa. Fui al otro día. A las 11 ya estaba allí. Me recibió Luciana, la mucama y apenas me fijé en ella porque enseguida salió la dueña de la casa, Rocío.


Rocío, de unos 37 años, llevaba un vestido blanco y perfume caro, muy sexy. Ella se iba, pero Luciana me daría las indicaciones y me pagaría.
Era un trabajo fácil. Tenía que cambiar unos enchufes y arreglar un equipo de aire. Luciana me dijo que ella podría ayudarme en lo que necesite.
Siempre se quedó cerca de mí. Llevaba un uniforme negro y blanco muy típico de sirvienta de la tele, corto y escotado. Ahora sí me fijé en ella.


Era dulce al hablar y su sonrisa era muy sensual. Mientras trabajaba con el equipo de aire, ella pasaba el plumero en una estantería. Si, ni lo digan, todo un cliché.
Su falda moría a medio muslo y podía adivinar el dibujo de su tanga. Cada vez que se agachaba, un millón de ideas morbosas me asaltaban.
Me subí a una escalera para colgar de nuevo el equipo y le pedí que me la tenga. Desde arriba, podía disfrutar de su generoso escote.


Mi entrepierna endureció marcándose notablemente en mi pantalón corto y se dio cuenta... tuvo que darse cuenta. "Ya casi estamos", "Por favor, acaba ya con este calor" me dijo acalorada. "Ya está" afirmé conectando el último cable. "Eres mi héroe" sonrió aliviada.


Bajé de la escalera y me ofreció algo fresco para tomar en la cocina.


Me contó que el dueño de casa vivía de viaje y la mujer se la pasaba con su amante. Tenían una hija que estaba en Italia, así que la casa la cuidaba prácticamente Luciana. Siempre me habló sonriendo, coqueteándome.


Mientras me contaba la historia, ella estaba lavando unos vasos y ya no me resistí... me había dado muchas pistas y me acerqué tras ella.
La rodeé con mis brazos agarrando sus pechos pegando mi cadera a la suya."Mmm, qué buena herramienta tienes" gimió echando su cola contra mí.


Solté uno a uno los botones de su uniforme y le pedí al oído que se diera la vuelta. Sus labios y su lengua se fundieron con los míos, su ropa cayó al suelo y le agarré las nalgas sintiendo su calor en mis manos. Me quitó la camisa y el pantalón, que fueron a parar quién sabe donde. 


La levanté y la senté en la mesa de la cocina situándome entre sus muslos y frotando mi erección con su tanga de encaje.


Sus pechos al fin quedaron libres. Lamí y bese sus pezones y sentí sus manos agarrando mi cabeza contra ella. "Haceme tuya" jadeó en mi oído.
No necesitaba que me lo dijera, pero eso me encendió aún más. Deslicé su tanga hasta sus tobillos y la tiré junto el resto de la ropa.
Me puse a lamerle los muslos subiendo hasta su pubis y enseguida mi lengua ya ahondaba entre sus pliegues, localizando su perla. 
Sus gritos de placer se fundieron en un orgasmo explosivo, llenando mis dedos de fluidos. Se bajó de la mesa y se agachó sumisa ante mí.


Me la agarró con su mano,mientras la otra masajeaba mis testículos. Se metió el glande en la boca y lo chupó ansiosa. Luego se llenó la boca. Succionó moviendo su cabeza en vaivén rítmico hasta que también acabé en su boca llenándola con mi leche que cayó por su garganta.


Me agarró la mano y me llevo al dormitorio de los dueños. "Vamos, hoy ya no volverán" me dijo tumbándome sobre la cama aún sin hacer. Sentí el suave tacto de la seda en mi espalda y el húmedo sexo de Luciana sobre mi regazo. Se frotó sobre mí, masturbándonos. 
Yo sostenía sus pechos alargando mis brazos y a ratos la sostenía de las caderas…conté otro orgasmo suyo, quizás dos y por fin…


Se la metió, aprisionándome en su interior. Era un torbellino de fluidos. Mordía su labio inferior, que sólo soltaba para gemir. Me desesperé de pasión. La ataqué salvajemente y al ritmo de sus orgasmos orquesté mis movimientos y me acabé llenando su sexo.


Se tumbó sobre mí, pegando sus pechos al mío y aún jadeando en mi oído. "Te has ganado el sueldo" me dijo riendo.

lunes, 4 de abril de 2016

¡Bueno bueno, no todo es escala de negro y gris!

Siguen pasando cosas entretenidas y súper divers con los amis en los depar comiendo hamburs #Ellos #Hamarlos #Amis #Nofilter #Todotugrupodeamigasmetomalospibes #Tuviejahoynopuedeporquetodaviaestaatoradadeayeralatardecuandochamuyoparaveniratomarselosenvaso



Siempre hay cosas amenas para rescatar entre un dedo fracturado que no me está dejando hacer nada hace 45 días y la mochila que me pusieron de ser el culpable de que las ruedas del sk8 no se agarren bien al piso del bowl.


Se pueden encontrar cosas realmente buenas entre un distanciamiento feroz con el único amigo que me queda y estás ganas locas locas de plantar una pelea real en el trabajo para irme con lo que me corresponde.

Claro que hay cosas que valen la pena salvar entre esperar y esperar para saber cómo sale de su cirugía el familiar más querido y la realidad del país que nos toca la puerta para cortar la punta de nuestros bolsillos.



Tranquilos que hay un poco de azul en esta paleta de grises y negros. Hay una pequeña tonalidad que sigue viva entre tanto ribete.

Hoy por ejemplo fue gracioso escuchar a un nene de no más de diez años, vestido de colegio privado, con unos lentes muy MIVIDI, decirle a la madre:
UAAAAAAUUUUUU !!! MIRA QUE LOOK COOL EL DE ESE CHICO MAMÁ !!!
(Sin entrar en detalles de que a esa edad NADIE tendría que saber el significado de las palabras "look" y "cool")
Pero más graciosa fue la cara de la madre haciéndole "shhhhhhh" y pidiéndome disculpas, vaya uno a saber porque.
Por mi parte le dije a la madre, con una sonrisa, que no había problema, y al nene le dije que estudie y que se haga el mismo peinado en unos años.

La pregunta incómoda que me dio cosa hacerle a un chico de 10 años,  pero que creo sin dudas podría haberme contestado dado que a esa edad NADIE debería sabe lo que significa "LOOK" y "COOL" es: ¿Por qué Miss Universo siempre lo gana alguien de la Tierra?


viernes, 1 de abril de 2016

Va a llover todo el fin de semana y voy a estar tomando para que se muera mi dignidad o mis ideas.

http://youtu.be/ayDJEWhGglc

miércoles, 30 de marzo de 2016

En la oficina todo seguía igual… tranquilo… y mis encuentros con Lautaro, uno de los directivos en el almacén no habían sido descubiertos. 
Lo único que había llamado mi atención esa semana fue que contrataron una nueva telemarketer y su escritorio estaba frente al mio.

Marina… de unos 20 años, un físico muy cuidado, 1,70 de altura y muy atractiva...incluso para mí que nunca concentré mi atención en mujeres. 

Ella era dulce, tímida y muy educada. Vestía el uniforme laboral de falda, chaqueta y blusa blanca que cubría sus grandes tetas. Bajo la mesa, sus medias de red morían a medio muslo y reconozco que me gustaba mirarla... imaginar como sería su ropa interior…

Con el pasar de los días me hice su amiga. 

Comíamos juntas y nos contábamos intimidades. Se notaba que ambas comenzamos a mirarnos con deseo. 

 Un miércoles, Lautaro me hizo de todo en el almacén y al salir vimos a Marina haciendo copias. Pudo habernos oído, pero si lo hizo no lo dijo. 

Cuando ella regresó, yo ya estaba en mi puesto. Ella me miraba mordiéndose el labio inferior y su mano bajo la mesa descansaba en su muslo.
Era obvio que nos había oído y, al parecer, lo había disfrutado. 

Al día siguiente, me levanté para ir a buscar un paquete de folios al almacén. "Si vas a buscar algo al almacén te acompaño y agarro unos clasificadores" me dijo levantándose. 

Me siguió y cerró tras ella la puerta.

 Estaba nerviosa. Le dije dónde estaba lo que buscaba pero, apagando la luz, me acechó contra la pared. 

"Vos sos lo que busco" me dijo mirándome la boca y me besó. Un beso no correspondido... pero hermoso, húmedo, cálido… 5 segundos de lujuria... de deseo. 

La separe de mi, pero el siguiente se lo di yo. Mi lengua encontró la suya y jugamos. Sentí sus manos desabrochando mi blusa y soltando mi sostén.

Acarició mis tetas y comenzó a lamer mis pezones. Su pierna derecha se adentró en las mías y comenzó a frotarse suavemente contra mi pubis. Estaba muy mojada y mi respiración se tornó en jadeo. 

Me sentó sobre la mesa y me preguntó si era ahí donde lo hacía con Lautaro... asentí. 

Sus manos bajo mi falda bajaron mi tanga y se mentió entre mis piernas. Su lengua lamió sin parar, escabulléndose entre mis labios.

Solté un gemido más fuerte cuando deslizó uno de sus dedos en mi sexo. Mi espalda se arqueó de placer al ritmo de ella... y exploté. 

Dos orgasmos se fundieron en uno solo. Pensé que no podía sentir más placer, hasta que metió su dedo mojado por mis jugos en mi cola. 
Su lengua bajó a mi ano y sentí como lamía. Mientras, me masturbaba y cogía mi vagina con sus dedos por turnos. 

 Mis gemidos se tornaron en gritos y sin darme cuenta estaba pellizcando mis pezones... me acabé mordiendo mis labio para no ser oída. 

Me incorporé y desnudé a Marina sin pausa, repitiendo el mismo proceso que ella había seguido.
Me cautivó su perfume y su sexo depilado...
Gemía, pidiéndome por favor que la dejara venirse.

La sentí sumisa, esclava entre mis manos. Y la llevé a un orgasmo que me inundó la boca.

La giré pidiendo su culo y entré sus nalgas eché saliva. Luego mi lengua y mi dedo le dieron duro. 

 Yo era su nueva ama.