Hace rato que vienen dando vueltas varios temas para volcar en esta vuelta al blog.
Uno de esos, el que voy a desarrollar a continuación, cobró mucha fuerza con 3 o 4 sucesos puntuales uno atrás del otro en un lapso de 10 días.
Entonces pregunto: ¿Cuándo fue la última vez que hablaste por teléfono?
Hay algo enorme en eso. Fue toda una revolución. Hoy en día esa revolución se muere en los brazos de un hijo de puta que manda audios de 10 minutos o de una boluda que responde todo con caritas.
No creo que solamente yo me acuerde de Madre diciéndome que si no era importante no podía hablar por teléfono.
¿Dónde dejaron ustedes que dicen "no me gusta hablar por teléfono" los recuerdos?
Ese momento en el que llamabas a la casa de la chica que te gustaba y rogabas para que atienda ella y no el padre o el hermano.
Por mi parte, y hace varios años, tuve que hacer un llamado así, pero claro, hoy los celulares te aseguran en un 97% que quien atienda sea a quién buscas. Ese llamado lo hice caminando en círculos en el patio de la casa de Madre. No hace mucho, ese mismo llamado, años después, lo hice acostado en piso de mi casa.
¿Dónde está la cuestión?
Simple. Después de verse cara a cara, no hay nada más personal que la voz. Ahí es donde se encuentra absolutamente todo.
Ahí mismo es donde descubrís los miedos y las dudas, la angustia y también la felicidad. El tiempo en el que se tarda en responder es lo que te deja tranquilo en el saber.
No creo que nadie basuree a una persona a las 03:00 de la madrugada por escrito. ¿Por qué? Simple. Es el toque personal que da la voz cuando no podes hacerte ver la cara.
Pensar que hoy hay gente que se separa por escrito... y si vamos al caso, ni siquiera por carta.
Si por A o por B no podes estar presente, como no vas a querer escuchar y/o presentar la voz.
Es que en el día a día que vivimos todo se minimiza.
Los avances (que celebro) se están llevando todo puesto. Ya no sabemos mirar a los ojos y poco a poco dejamos de escuchar. Pero la verdad, siendo el ultimo romántico (?), de que me quejo si hoy la gente vive con la cabeza gacha y ni falta les hace tener un látigo que los (nos) castigue.
Es en los extremos donde nos damos cuenta. Vivimos en la punta de un pendulo. Nacidos para sufrir.
Sentís que te vas a morir ahogado en un llanto constante o sentís que te vas a mear encima de lo contento... llamás. A quien sea. Estás en un recital y queres transmitirle algo a alguien, un momento, una canción, un instante o te ves desesperado sin saber para dónde salir corriendo... llamás.
No solo es querer estar, es querer también que alguien esté.
Es ser la primera y la última voz para alguien.
Y claro las redes sociales llevan la idea de lo cíclico al extremo. Asi como las modas vuelven cada 20 años, los # se usan, se ironizan y se vuelven a usar con mas fuerza por gente que nunca los usó y no entienden la ironia, todo en un mes.
Pero esto ya es un tema para la próxima vez, donde trataremos temas como:
*Si no te dio like en tus últimas 5 fotos de Instagram no te quiere más.
*Los
Hijos
De
Puta
Que
Escriben
Así
Y
Son
La
Generación
Whatsapp
A
Los
30
Años
*Y traeré a algún invitado a que escriba sobre los Stalkers de FB.
Pero contame... ¿A quién vas a llamar hoy?
