lunes, 30 de abril de 2018

Es probable que algunx no se haya enterado del episodio con más acción desde el desembarco a Normandía. 

Acá esta conmovedora historia.

Recién me tocó vivir una escena "cucaracha en la ducha". Suerte que no fue visto por las damas que intento conquistar con mi seguridad y templanza.

Entré a ducharme como todos los días, o como casi todos. Como todos los miércoles, bah. Los miércoles que juego al fútbol digo.

Me ducho preventivamente pues espero una confirmación de una señorita. Una ducha optimista. La confirmación llega, pero por la negativa.

No me importa, mejor estar limpio, dicen los que se bañan seguido. El que se baña muy seguido es porque es un roñoso, se sabe. Pero bueno.

Desde que soy bastante niño acostumbro lavar el boxer en la ducha, aunque quede todo lleno de pelos y ladre mucho.
Esta vez no lo hice, sólo lavé el calzón, que es lo que se hace cuando solo tenés dos, tal vez uno y medio. La pobreza alienta la higiene, al revés del prejuicio.

No voy a negar ni a admitir que entre en la ducha en calzones porque sería vergonzante. Solo diré que en el incidente ya estaba yo desnudo.
Tampoco admitiré jamás que estaba cantando "Suave" de Luis Miguel porque es la marca del jabón que usamos los que tenemos una piel inarruinable.

En ese momento de extasís en el que la canción dice "es el perfume de tu piel", donde siempre canto "de tu pie" dada mi famosa impronta humorística sucedió.

Mi visión periférica me alertó. 
Movimiento insectil en el caño de la cortina (muchachxs: jabón "Suave", podrán deducir que no tengo mampara).

No, no tengo mampara. Lo único que mampara es la cortina.

EL HUMORRRRRR.

Entonces levanto la cabeza y veo una cucaracha de tamaño considerable. Y por considerable quiero decir grande.
No podría decir cuán grande era, pues en ese momento estaba desnudo en la ducha y no tenía nada grande a mano para comparar. Pero calculen que era como el jabón, ..., una de sus patas.

Lo que puedo decir es que corría diestramente por el caño de la cortina hacia mí, saltando los ganchos como en 100m con vallas en plenas olimpiadas.

Es el momento para dejar en claro y comentarles que mi madre tiene un prolapso de válvula mitral y si a veces tengo mucha taquicardia es por herencia y no por cagón.

Empecé con la proyección de todo lo que podía suceder, tanto si actuaba contra el animal, como si solo me quedaba ahí quiero, llorando. Me retracto. No voy a decir si estaba llorando o no. El agua de la ducha corría por mi rostro y se pueden confundir. Los mocos son alergia.

Todos los escenarios imaginados termina con el bicho volando hacia mi cuerpo desnudo y mojado y yo aplastándola, vomitando y suicidandome o en su defecto, queriendo correr, envolviéndome con la cortina, tropezando y muriendo desnucado.

Pero con la lucidez que tenemos los afortunados, note que tenía un arma a mano que podía utilizar contra la amenaza: EL CALZÓN RECIÉN LAVADO.

Prestamente lo agarré y lo lance al animal, que fue golpeado con fuerza y consecuencias negativas para su salud...

Aunque con daño colateral.

Pues como ya eh dicho, pues como ya eh dicho, la cucaracha venía por el caño de la cortina, que al ser golpeado por una prende de vestir mojada, no resistió y cayó.
Quedé entonces sin la cortina, en el más penoso desamparo, con la seguridad de que el animal aún vivía, y sin poder hacer contacto visual.

Yo no definiría como "miedo" la actitud con la que levanté la cortina del baño, más bien lo hice lentamente, para que no se arrugue.
La cortina fue puesta sin contacto visual con la bestia por lo que todo pliegue, toalla, alfombra o papel higiénico era posible hogar cucaril.

Terminé de bañarme. Lo hice de costado y velozmente pero no por miedo, que no se diga. Es que se me hacía tarde para una cita imaginaria.
Luego me sequé y me vestí con otra ropa, pero solo porque al no tener que salir, no iba a ponerme lo mismo de antes. Yo nunca tuve miedo.

Ahora todo pasó. Solo queda la certeza de que sé actuar en situaciones límite. Cosa que reconozco como algo muy seductor.

Aclararé que no me afecta en la más mínimo la idea de que la Bestia aún sigue viva, en mi casa, y esté contándole a su familia y la misma esté armando un linchamiento público. Y que si le estoy mudando es porque me salió una oportunidad.

No quisiera que mi relato opacara la valentía de otros que día a día también se la juegan por entero. Soy uno más. Soy el de siempre. 

lunes, 23 de abril de 2018


Todo el año pasado escribí y escribí, borré, puteé mirando el suelo y volví a escribir. No me gustó nada. No me gusto nadie. 
Quise escribir de más, también de menos. 

En los últimos meses recién acerté ideas, estaba tranquilo con la línea que había encontrado. En la primera semana de diciembre me roban y ahí mismo se fueron todos esos aciertos. Es lo malo de dejar el papel, es lo bueno de dejarlo a su vez. 

Alguien me dijo "por suerte tenés buena memoria, vas a volver a hacerlo", mi memoria, sin dudas mi más duro karma. 

Así me acordé de aquel día que estaba por salir pero me detenía a leer el recuerdo de alguien. Me adentraba en una historia para no dejar de pensar mientras caminaba a destino. 

Ella (quién escribe) no lo extraña, no tiene demasiado para extrañar de él. A su vez una esquina la hace volver a pensarlo. 

¿Cómo no sentirme identificado? 
¿Cómo no me voy a dejar pegar por la ola y que los recuerdos me revuelquen por la arena hasta devolverme a la orilla escupiendo verdades sin poder ver? 

No fue fácil. De verdad que no lo fue. 

Era una historia que alguien escribió. No sé si es real, no se a quien le escribe, solamente me sentí identificado de alguna manera. 

Es que nunca lo supiste. Yo me quedé viéndote sonreír, helado, buscando explicaciones en una metralla de segundos. 

Es por eso tal vez que vuelvo a verte una y otra vez en esa esquina. Ahí te veo siempre. Como el dia de la marmota.
A veces son tantas las ganas de borrarte de un plumazo. Al final de cuentas son más las ganas de recordarte sonriendo como la última vez.

Si lo pienso no lo entiendo. Todavía retumba tu risa como si fuese la primera vez. Cualquiera en ese momento tendría los ojos desorbitados. Vos no. 
Otra persona hubiese gritado. 

Te vi ahí y ya no supe cómo reaccionar. Quería gritarte, quise gritarte. Después de eso y de tantas películas que vi y que vimos pensé que iba a ver sangre, que alguien iba a gritar pidiendo vaya uno a saber qué. Me veía llorándote a mares, también que iba a sentir como te desvanecías en mis brazos.

Las cartas no siempre salen como las esperamos. Desesperado por decirte que todo iba a estar bien. 
Te miraba y las palabras está vez no salían. 
Me costó mucho entender por qué. 

Te vi sonreír y fue extraño.
Te vi sonreír y te extraño,
Siempre lo haré aunque en esa misma esquina mi muerte haya sido inevitable.



viernes, 13 de abril de 2018

Nadie nace preparado para algo.
No hay misterio en eso. Pueden repetir hasta el hartazgo "nació para ser..." y seguirá siendo una farsa. Una más.

Todos nos vamos formando para lo que sea, buscamos las herramientas, a veces nos las acercan, cada tanto las robamos. Nos vamos haciendo buenos en el arte de...

Aprendemos, erramos y volvemos a aprender. Nadie tiene un grandísimo recuerdo de la primera vez en el sexo, todos hicimos cara rara la primera vez que chupamos limón.
Nadie puede asimilar bien la primera piña en el boxeo, nadie está preparado para la muerte de un amigo.


Se fué el primero de la pandilla.



Por propia elección.



Ojalá que aquel túnel que jurabas tener (y nosotros creíamos ciegamente) en el cantero de tu casa de calle San Juan no haya desembocado en la plaza. Ojalá esta vez hayas aparecido directamente en los brazos de la vieja Elvira.



Gracias por todo, viejo amigo.

martes, 23 de mayo de 2017

*Estoy trabajando nuevamente para usted mí*



martes, 9 de agosto de 2016

Hasta dejaron de importarme las historias de perdedores.

martes, 21 de junio de 2016

Había acomodado algunos números. Las cosas empezaban a quedar en orden y por orden quiero decir en cero. Empezaban a esfumarse la deudas con caras, también las grandes corporaciones. 
Tenía algo de pasta. La sed de adrenalina se disipaba con la velocidad y algunas drogas. 
Cada noche era peor que la anterior. Ese whisky de regalo descansaba al lado de la cama. 
No hay tranquilidad cuando lo que uno busca es sangre.
Hoy alguien deja la bebida de lado y alguien (otra vez) va a subirse a un colectivo. 
Preocupado por vos y también por mi, claro. Me he dado cuenta que los demonios que nos consumen no nos pierden de vista. Estemos donde estemos. 
Exorcizarlos es una cuestión de actitud y no de distancias.





jueves, 2 de junio de 2016

Y en algún momento me habré quedado dormido. En alguna línea de tiempo, en algún otro universo o tal vez en Tierra 2 o 3, los predicadores baratos tomaron el control. No podría explicar bien en qué momento pasó. Ojalá las leyendas del mañana nos encuentren de casualidad y seamos dignos de la línea de tiempo y puedan contarnos cómo fué, sin tener que matarnos, y así podamos tratar de entender cómo la gente fue tan ciega o estuvo tan desesperada para aferrarse a cualquier estupidez. 
Es que estuve viendo muchos carteles, muchas poses. Posteos y también tuve la desagradable suerte de escucharlo. 
"Hoy es el primer día del resto de mi vida"
¡ B O O M !
Y así sin más... la felicidad sea contigo herman@.
No quiero que NADIE se confunda. No estoy despotricando contra el gurú de PAAAAAARE do sufrir que está en América a la medianoche. Solo soy un simple mortal queriendo saber dónde tengo que ir y con quién tengo que hablar para averiguar las bases y condiciones, hacer algunas preguntas y anotarme en una de estas cosas.
Nadie puede negar que es MUY tentadora la oferta de poder decir una frase así, escribirla en una red social, colgar un cartel o sacarse una selfie y escribirlo como pie de foto y que todos los problemas desaparezcan y caminar por los senderos de una nueva vida sin culpas ni pasado.
Tiene que haber algún secreto que nos estamos perdiendo. Tiene que haber algún tipo de juramento. O los de Hombres De Negro tienen que estar detrás de esto.
Es que, por ejemplo, me gustaría saber cuántas veces lo podes hacer en una misma vida. 
No creo que en cada resaca de la vida puedas meter la frase mágica y arreglar esa cabeza que arruinaste para siempre, ese corazón destrozado, ese culo desgarrado o ese estomago que se retuerce. 
Si el mantra sagrado tiene un error de ortografía o de sintaxis, ¿sirve igual? ¿Vas por la vida pensando que arrancaste bien y sin saberlo los fantasmas van a seguir agobiándote? ¿Son como los captchas de internet que si escribís mal la palabra en húngaro que te tocó no te podes bajar el último disco de Blink-182 desde el servidor Rumano?¿Será como en los celulares que si erras el código de ingreso puede bloquear el sistema para siempre? ¿Si lo escribís en otro idioma cambia su connotación? 

Estoy minado de dudas. Es como si te cortases las venas y tomases tu propia sangre para no morir desangrado.

No sin antes decirles que este es el primer día del resto de mi Birra.