viernes, 29 de abril de 2016

Quien controla el pasado, controla el futuro. Quien controla el presente, controla el pasado.

https://www.youtube.com/watch?v=qm7ych5qH14

miércoles, 27 de abril de 2016

04/08/201...

Es que te alejaste tanto de ti, tanto de mi. De lo que querias sentir. De lo que querias ser ...

No te puedo oir, no te puedo sentir, no puedo verte por aqui ...

Es que eres tan sencillo, tan brillante, tan complicado. Que aún no se como eres en realidad...

Siento como estrellas dentro de mi, pero estoy tan al fondo del mar que apenas puedo escuchar, que es lo que tienen que decir...

Hay algo que se enciende dentro de mi, algo tan fuerte que no se que quiere de mi. Pero es tan hermoso...

Tan hermoso que pienso quedarmelo de todos modos ...

En la oscuridad retumba tu nombre pidiendome a gritos que te encuentre...

Nadie mas que tu sabe cual es tu verdad y la mia...

Nadie mas sabe cuando, como y donde. Nadie mejor que tu para saber que lo es lo que me hace falta... 
 
Nadie mejor que tu para saber que necesito y que es lo que quiero. Nadie mejor que tu...

Para rellenar este vacio, nadie mejor que tu. Nadie mejor para cuando quiero estar sola... 

Nadie contesta mejor. Nadie lo hace mejor, nadie me toca asi, ni me ama tanto para saber mi verdad.

Perdon tendria que haber pensado en lo inseguro que sos con el tema, pero despues de todo pense que conmigo lo habias resuelto...

Se que no es el mejor momento... pero necesito decirte que moje toda la cama buscando lo que tanto queres.

martes, 26 de abril de 2016

Y así vamos ...


Contra todos los pronósticos. Cara a cara contra nosotros mismos. De frente a la nada en su más absoluta ausencia. 


¿Qué es lo que buscamos tan desesperados? 


Mientras algunos nos quieren convencer que a la angustia se la combate con colores acá nos encontramos volviéndonos locos.


Porque no muchas veces aparecen los momentos en los que la vida te pone a la misma distancia de huir o quedarte para siempre.


Por lo general nos encontramos en la profundidad de la noche con los ojos pesados preguntándonos a nosotros mismos: ¿qué carajos estoy haciendo?

viernes, 22 de abril de 2016

lunes, 18 de abril de 2016

Hace rato que vienen dando vueltas varios temas para volcar en esta vuelta al blog. 
Uno de esos, el que voy a desarrollar a continuación, cobró mucha fuerza con 3 o 4 sucesos puntuales uno atrás del otro en un lapso de 10 días. 
Entonces pregunto: ¿Cuándo fue la última vez que hablaste por teléfono?
Hay algo enorme en eso. Fue toda una revolución. Hoy en día esa revolución se muere en los brazos de un hijo de puta que manda audios de 10 minutos o de una boluda que responde todo con caritas.
No creo que solamente yo me acuerde de Madre diciéndome que si no era importante no podía hablar por teléfono. 
¿Dónde dejaron ustedes que dicen "no me gusta hablar por teléfono" los recuerdos?
Ese momento en el que llamabas a la casa de la chica que te gustaba y rogabas para que atienda ella y no el padre o el hermano. 
Por mi parte, y hace varios años, tuve que hacer un llamado así, pero claro, hoy los celulares te aseguran en un 97% que quien atienda sea a quién buscas. Ese llamado lo hice caminando en círculos en el patio de la casa de Madre. No hace mucho, ese mismo llamado, años después, lo hice acostado en piso de mi casa. 
¿Dónde está la cuestión? 
Simple. Después de verse cara a cara, no hay nada más personal que la voz. Ahí es donde se encuentra absolutamente todo. 
Ahí mismo es donde descubrís los miedos y las dudas, la angustia y también la felicidad. El tiempo en el que se tarda en responder es lo que te deja tranquilo en el saber. 
No creo que nadie basuree a una persona a las 03:00 de la madrugada por escrito. ¿Por qué? Simple. Es el toque personal que da la voz cuando no podes hacerte ver la cara.
Pensar que hoy hay gente que se separa por escrito... y si vamos al caso, ni siquiera por carta.
Si por A o por B no podes estar presente, como no vas a querer escuchar y/o presentar la voz. 
Es que en el día a día que vivimos todo se minimiza. 
Los avances (que celebro) se están llevando todo puesto. Ya no sabemos mirar a los ojos y poco a poco dejamos de escuchar. Pero la verdad, siendo el ultimo romántico (?), de que me quejo si hoy la gente vive con la cabeza gacha y ni falta les hace tener un látigo que los (nos) castigue. 
Es en los extremos donde nos damos cuenta. Vivimos en la punta de un pendulo. Nacidos para sufrir. 
Sentís que te vas a morir ahogado en un llanto constante o sentís que te vas a mear encima de lo contento... llamás. A quien sea. Estás en un recital y queres transmitirle algo a alguien, un momento, una canción, un instante o te ves desesperado sin saber para dónde salir corriendo... llamás.
No solo es querer estar, es querer también que alguien esté.
Es ser la primera y la última voz para alguien.
Y claro las redes sociales llevan la idea de lo cíclico al extremo. Asi como las modas vuelven cada 20 años, los # se usan, se ironizan y se vuelven a usar con mas fuerza por gente que nunca los usó y no entienden la ironia, todo en un mes.
Pero esto ya es un tema para la próxima vez, donde trataremos temas como: 
*Si no te dio like en tus últimas 5 fotos de Instagram no te quiere más.
*Los
Hijos 
De
Puta
Que 
Escriben
Así
Y 
Son
La
Generación
Whatsapp
A 
Los 
30
Años
*Y traeré a algún invitado a que escriba sobre los Stalkers de FB.
Pero contame... ¿A quién vas a llamar hoy?

sábado, 16 de abril de 2016

Siempre dije (y sostengo) que los animales domésticos son mascotas. Por eso mismo me peleé con más de una persona. 
Mucha gente trata de hijos y/o hasta de parejas a sus mascotas. 
Más allá del chifle personal: el trauma para el animal. Porque queda claro que ese discurso, por lo general, lo acomodan para el lado que conviene. 
Sacando eso de lado, conocí mucha gente con vínculos fuertísimos para con sus mascotas.  Muchas veces me quedé sorprendido del ida y vuelta entre el animal y el animal que llamamos humano. 
Hace unos días me enteraba que unos perros habían atacado a una gata y la habían dejado maltrecha. La gata estaba internada. 
Yo me dejaba caer en el sillón y sentía la angustia apoderarse de mi. 
Hace ya varios años me enamoraba como un niño de película de una de las mujeres más bellas y fuertes que he conocido. Esa misma mujer tenía 4 gatos y una casa gigante. 
En la primera salida formal (no hubo sexo tampoco beso) me dejó en claro ciertos valores, como todos tratamos de hacer en una primera salida. Entre esos valores marcaba a sus gatos como algo muy importante en su vida. 
Yo (seguramente transpirado) le decía que era "la loca de los gatos". Porque siempre se puede ser un poco más boludo.
Entre risas le explicaba mi punto de vista, con el que ella estaba de acuerdo. Pero también me explicaba que sin tratarlos como "hijos" se podía tener una conexión muy grande. 
Fue hasta que entré a su casa y lo entendí. 
Eran (son) una familia. 
Ella no los trataba como hijos, mucho menos como si ella fuese la madre. Era algo más. Y no podía descifrarlo. Lo intenté, de verdad. Al principio siempre buscaba entender el como o el porque. 
Uno de esos gatos me miraba siempre de lejos, otro se arrimaba para "ver qué onda", una me marcaba la cancha y otra se escondía y me miraba con cara de dibujito animado.
Los años pasaron e hicieron que ame a esos gatos. Cada día que pasaba me sorprendía más del lazo que habíamos forjado. 
La pareja entró en un impass. La casa gigante era ahora un monoambiente donde los gatos se la pasaban haciendo Parcour. Y los 4 gatos eran ahora 3 por falta de lugar. 
Un día tuve que ir a buscar mis pertenencias, las cuales me habían dejado en una bolsa atrás de la puerta. Ese día mientras miraba todo el lugar y pensaba en 150 mil cosas, me largaba a llorar como un bebé. Me senté en el sillón y todos los gatos se vinieron encima. Me miraban fijo. 
Fue la gata. Esa con cara de ardilla de Pixar, tal vez de Disney y con la nariz siempre sucia la que se me sentó en las piernas y me empezó a ronronear. 
Esa misma gata que desde una bocacalle lloraba en el momento justo para que la escuchen. Esa que se quedó esperando a que salgan de trabajar para que se la lleven a su nueva casa. 
Porque creamos o no en el destino, hay cosas que lo parecen o al menos nos hacen dudar si eso no estaba predestinado.
Esa misma gata que se rompió una pata por aventurera y mostraba lo que más adelante iba a hacer realidad. 
Vi a esa gata dormir todas las noches en una almohada arriba de la cabeza de su dueña. 
Pilla, muy muy mañosa. Embustera. Muy asustadiza. Con una cara que despertaba ternura. Por demás de cariñosa. 
La vi cobrar más veces de las que puedo recordar, pero son contadas y gloriosas las veces que atacaba a traición a los machos de la casa. 
Caminaba como una diva y cuando no la veías se estaba revolcando entre hojas, mugre y piedras.
...
En los días que le siguieron a su última aventura accidentada, dejó de comer, vivía echada y se movía nada más que para apapacharse o dormir cerca de ese cuerpo. 
Había caído a la lona. El referí le estaba contando hasta 10, iba por 7 y ella ya no mostraba demasiadas intenciones de pararse. Como no queriendo volver a la pelea. Ya no tenía ganas de acertar buenas manos mientras esperaba un nuevo mazazo.
Me va a doler en el alma saber que ese viernes yo no quise escribir más. Como si esa fiebre que desaparecía también me arrastraba a mi. 
  • "No te metas donde no te llaman" me decía Madre. Y yo me metí siempre en cualquier lado.
Sé que no fue mi gata, sé que nada fui para esa gata...
Este miércoles que pasó vi que el celular se prendía. Era un mensaje. Vi el nombre y por segunda vez en mi vida no quería abrirlo. Sabía lo que ese mensaje traía ...
"... pensé que tenías que saberlo."
Y desde ese momento no necesito ni quiero entender demasiado los como y los porque. Fue hace mucho que descubrí que me bastaba con ver de afuera el cariño de alguien con sus mascotas. 
Pero fue este miércoles cuando entendí que tenía algo de eso en mi. 
A tu salud Mimix. Ayer, hoy y siempre.


Ahora sí vas a tener tiempo de ser una Gata Jazz.