lunes, 25 de junio de 2018

Él necesita un exorcismo.

Sus puños son sus palabras. 
Viene del barro de la ciudad.
La voz adentro de sus guantes le susurra: "esto, también, es arte." 
Es casi feliz - pero no del todo.
No sabe lo que no sabe, pero es mordazmente inteligente a su propia manera - pega muy fuerte.
Claro, es todavía un niño asustado.
Conoció al enemigo... no es quien cree. No lo sabe todavía.
Es definido por lo que odia.
Mira a los ojos de su oponente y toma un respiro profundo a través de su nariz. Es el comienzo del quinto round y detrás de su cráneo grueso, los delicados pliegues de su joven cerebro empiezan a suavizarse lentamente.
Hay un misteriosa, potente y hermosa fuerza entre su silencio.
No es normal.
Se mira en el espejo, necesita hacerlo todos los días y encerrado en su propia cara está el conocimiento de que las grietas de su cerebro se están reblandeciendo.
Una beligerante arrogancia burbujea en su sangre. 
Todavía tiene que darse cuenta de que el infierno no son las otras personas... siempre es él mismo.
Su vida es una vida brutal con muchas trampas.
Es duro adentro del ring pero vulnerable afuera. Extiende cada vez más su ring.
Se lo ve malicioso porque es miserable.
Es lo que odia lo que ama.
Su joven cerebro es paleo mamífero, y su corazón suda. Aprovecha el poder de sus puños y la fuerza de su disfunción.
Encuentra simple una fuerza esperanzadora golpeando el costal.
Un hombre anacrónico que crea belleza moderna.
Víctima de su propio odio. Y amor.
Los sueños y el boxeo son los únicos dos lugares donde puede volverse sanamente loco.
Ágil actor en un escenario donde nadie habla una palabra tonta.
La boca es una parte insignificante de su cuerpo. Si trata de decir lo que piensa, se siente estúpido, verbaliza con sus puños, profundiza con sus miradas.
Su golpe es ira que explota.
El dolor produce sus endorfinas.
Es fuerte, más débil aún.
Su conocimiento es una ignorancia más alta.
Jamás hubiera dado ningún golpe si alguna tragedia menor no hubiera retorcido su alma o ensuciado su cerebro.
Sus lágrimas están escondidas adentro de sus guantes.
A lo largo de su vida, ha guerreado con imaginarias o reales limitaciones.
Percibe desaires, ofensivas, e insultos, luego construye venganzas.

Él piensa en el retiro, pero quiere una pelea más.


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