miércoles, 30 de marzo de 2016

En la oficina todo seguía igual… tranquilo… y mis encuentros con Lautaro, uno de los directivos en el almacén no habían sido descubiertos. 
Lo único que había llamado mi atención esa semana fue que contrataron una nueva telemarketer y su escritorio estaba frente al mio.

Marina… de unos 20 años, un físico muy cuidado, 1,70 de altura y muy atractiva...incluso para mí que nunca concentré mi atención en mujeres. 

Ella era dulce, tímida y muy educada. Vestía el uniforme laboral de falda, chaqueta y blusa blanca que cubría sus grandes tetas. Bajo la mesa, sus medias de red morían a medio muslo y reconozco que me gustaba mirarla... imaginar como sería su ropa interior…

Con el pasar de los días me hice su amiga. 

Comíamos juntas y nos contábamos intimidades. Se notaba que ambas comenzamos a mirarnos con deseo. 

 Un miércoles, Lautaro me hizo de todo en el almacén y al salir vimos a Marina haciendo copias. Pudo habernos oído, pero si lo hizo no lo dijo. 

Cuando ella regresó, yo ya estaba en mi puesto. Ella me miraba mordiéndose el labio inferior y su mano bajo la mesa descansaba en su muslo.
Era obvio que nos había oído y, al parecer, lo había disfrutado. 

Al día siguiente, me levanté para ir a buscar un paquete de folios al almacén. "Si vas a buscar algo al almacén te acompaño y agarro unos clasificadores" me dijo levantándose. 

Me siguió y cerró tras ella la puerta.

 Estaba nerviosa. Le dije dónde estaba lo que buscaba pero, apagando la luz, me acechó contra la pared. 

"Vos sos lo que busco" me dijo mirándome la boca y me besó. Un beso no correspondido... pero hermoso, húmedo, cálido… 5 segundos de lujuria... de deseo. 

La separe de mi, pero el siguiente se lo di yo. Mi lengua encontró la suya y jugamos. Sentí sus manos desabrochando mi blusa y soltando mi sostén.

Acarició mis tetas y comenzó a lamer mis pezones. Su pierna derecha se adentró en las mías y comenzó a frotarse suavemente contra mi pubis. Estaba muy mojada y mi respiración se tornó en jadeo. 

Me sentó sobre la mesa y me preguntó si era ahí donde lo hacía con Lautaro... asentí. 

Sus manos bajo mi falda bajaron mi tanga y se mentió entre mis piernas. Su lengua lamió sin parar, escabulléndose entre mis labios.

Solté un gemido más fuerte cuando deslizó uno de sus dedos en mi sexo. Mi espalda se arqueó de placer al ritmo de ella... y exploté. 

Dos orgasmos se fundieron en uno solo. Pensé que no podía sentir más placer, hasta que metió su dedo mojado por mis jugos en mi cola. 
Su lengua bajó a mi ano y sentí como lamía. Mientras, me masturbaba y cogía mi vagina con sus dedos por turnos. 

 Mis gemidos se tornaron en gritos y sin darme cuenta estaba pellizcando mis pezones... me acabé mordiendo mis labio para no ser oída. 

Me incorporé y desnudé a Marina sin pausa, repitiendo el mismo proceso que ella había seguido.
Me cautivó su perfume y su sexo depilado...
Gemía, pidiéndome por favor que la dejara venirse.

La sentí sumisa, esclava entre mis manos. Y la llevé a un orgasmo que me inundó la boca.

La giré pidiendo su culo y entré sus nalgas eché saliva. Luego mi lengua y mi dedo le dieron duro. 

 Yo era su nueva ama.

lunes, 28 de marzo de 2016

No es la primera vez que sentís que el piso se mueve. No es la última vez que no podes pisar firme. 
Nadie está dudando de vos, ya todos saben que sabes solucionar todo sin la más mínima ayuda.
La familia, de un momento al otro, te ve fuerte y te toma como un pilar, claro, mira como llevaste todo a cabo. Las amistades esquivan las preguntas, las cuales por vos, hoy son infantiles, porque seamos sinceros, a vos ya no podrían pasarte las cosas que le pasan a la gente común. 
Tumbás preguntas absurdas, contestas con firmeza, miras a los ojos y confrontas a los dueños de la verdad. 

Nadie en la galaxia sabe el cansancio que estás sintiendo... ¿no es así? 

El sueño te histeriquea, mientras el techo de la habitación baja y baja. La respiración se vuelve intensa y el vacío en tu pecho podría hacerte desaparecer en un segundo. 
En la cabeza, un motín incontrolable de neuronas, que no logras disuadir para que dejen de pensar.
La cama enorme se hace cada vez más chica. Sentís que te caes, estiras la mano y la cama volvió a ser gigante... cualquier mano a la distancia vuelve a verse borrosa. 
Querés una abrazo que te sacuda los miedos y las dudas, querés una mano, ya sea una caricia o una trompada, necesitas saber que hay alguien cerca para bien o para mal...

Ya ni eso tenés. Pero seguís esperando.

viernes, 25 de marzo de 2016

lunes, 21 de marzo de 2016

Es ese momento donde todo se dispara. 
Ese mismo segundo en el que abrir y cerrar los ojos se transforma en un infierno. 
¿Qué y quiénes somos? 
Cada implosión que forjamos dentro por no saber qué decir o como decirlo, que hacer, a veces como recibir.
Y ahí vamos, convencidos. Siempre a mal. Conocemos demasiadas malas maneras y nos aferramos, porque no conocemos otra cosa. Y que fácil se hace escapar, pero ¿cuántas dudas deja eso?

viernes, 18 de marzo de 2016

lunes, 14 de marzo de 2016

Tener muchas o pocas alternativas. Pero que siempre una sea escribir.
Últimamente todo lo que vuelco en palabras lo uso como ese ropero clásico de todo casa que está en la pieza del fondo. Ese que guarda cualquier cosa para que en otros lados haya lugar para las pelotudeces del momento. 
Hace rato que no escribo para mí. Hace rato que lo único que hago es volcar en papel todas las frustraciones que me van dejando ciego y todos los gritos que me van dejando mudo. 
En el nombre de cuantas cosas nos escudamos para posicionarnos seguros ante algo que nos llenaba de terror.
Hoy no hay palabras amenas, no hay sensibilidad ni entendimiento hacia tantas y tantas inseguridades. El cansancio es moneda corriente y sigo aún con la cabeza gacha. La botella ya no me besa y solo escucho los susurros de una puerta de salida.

martes, 1 de diciembre de 2015

Aquella noche llegué a casa exhausto. Había sido un día bastante largo y lo único que deseaba era tomar una ducha y luego ir a la cama. Entré al baño y mientras me desnudaba,tuve la sensación de ser observado. Miré hacia la puerta y pensé que sólo era mi imaginación


Me puse bajo el chorro de agua tibia y cuando comenzaba a relajarme,oí entrar a alguien. Volteé la mirada y la vi a ella parada mirándome ...
"¡Mi amor…llegaste!" dije. "Shhhh - puso su dedo sobre mi boca haciendo señal de silencio - los chicos duermen. ¿Te gusta mi sorpresa?"



Ella se veía tan sensual,con su cuerpo desnudo cubierto sólo por una camisa blanca transparente y el pelo recogido con una rosa roja. Sus ojos brillaban de alegría y destellaban la picardía que ella tiene al mirarme. Sonreía y mojaba sus labios con la punta de su lengua.


Ella se acercó para abrazarme fuerte,me miró a los ojos,sus tiernos y dulces labios se posaron en los míos y sellaron mi boca. Su figura se pegó a mi pecho y así,con el agua corriendo por nuestros cuerpos,sentí como sus pezones se erectaron al contacto con mi piel.

Deslizó sus manos por mi espalda hasta mis gluteos. Mi boca estaba desesperada por poseerla,por hundirse en la intimidad de sus piernas ...
"Estoy aquí, ¿me ves?...y ahora voy a hacer lo que tenía ganas. ¿Adivina?" sonrió,agarró la esponja y comenzó a enjabonarme. Empezó suavemente por mis hombros,bajó por mi torso y así continuó sin quitar su mirada de mis ojos. Lo sabía,ella era toda para mí.


Siguió bajando hasta que se detuvo en mi miembro. Lo tomó entre sus manos y comenzó a jugar con la espuma en él y en mis testículos. Me miró nuevamente con esa picardía y se arrodilló para comenzar a lamer con suavidad la punta del glande, que luego apretó con sus labios.


Su lengua empezó a zigzaguear de arriba a abajo hasta meterlo todo en su boca. Se lo devoraba con tanto placer que no podía dejar de mirarla. La escena era increíble,ver correr el agua por su dulce rostro... se veía tan hermosa así con su cuerpo húmedo y su piel aterciopelada. Pero mejor aún se veía su boca haciendo desaparecer mi miembro.


Enredaba mis dedos en sus cabellos y la acariciaba mientras la inducía a recostarse sobre el piso. Ahora era yo quién estaba agachado.



La tenía en mi poder. Comencé a besarla y me detuve en sus hermosas tetas,chupándolas hasta sentir cómo sus pezones se endurecían en mi boca. La deseaba tanto y quería demostrárselo. Bajé por su vientre,que se ahueco ante mis insistentes besos y mi lengua se hundió en su intimidad.
Recorrí cada rincón de su sabrosa y húmeda vulva,hasta sentir entre mis labios como su clítoris crecía como la perla más preciosa. Mis dedos mojados la penetraron doblemente y eso le encantaba. Verla así jadeando y diciéndome que le gustaba,me excitaba aun más. Continué hasta sentir como mi boca se llenaba de su cascada de dulces mieles. Ahí me levanté y la tomé entre mis brazos,la alcé,tomándola por los muslos para que rodeé mi cintura con sus piernas y así la penetré de un solo golpe...lo deseábamos tanto.


Apoyé su espalda contra la pared para hacer que nuestros movimientos se sincronizaran al punto de convertir el sexo en un solo cuerpo. La lluvia de agua caía por nuestras cabezas sin poder ahogar nuestros intensos gemidos y nuestras bocas se encontraban en besos inolvidables.


"Así amor, me encanta, dame más duro" susurraba mientras yo empujaba más fuerte,sólo para escuchar la aceleración de sus gemidos. Continué hasta sentir el contraer de sus músculos,que aprisionaban mi pene y me anunciaban un orgasmo que,a la vez,desencadenaba el mío.


Sentí su humedad desparramarse por todo mi miembro y,en la última estocada,la llené con mi semen. Sus uñas se clavaron en mi espalda. Volvimos a besarnos y nos abrazamos. Sus lindos ojos café me miraron complacidos,satisfechos, y dulce voz cerró la aventura con un "te amo".