miércoles, 8 de agosto de 2018

Se pone en pausa eso de subir las cosas que vengo escribiendo.

Se pone en pausa por un momento clave en el presente del país. El futuro ya está claro.

#QUESEALEY


lunes, 16 de julio de 2018


-No es una carga si la llevamos juntos.
-Once a killer, always a killer.
-Seguramente estás disfrutando esto, ver a tu némesis con el corazón roto.
-Realmente jamás pensé que tuvieses un corazón para romper.
-Lo que hice fue imperdonable, pero en ese momento no había amado a nadie lo suficiente para entender el dolor que causé.
No creo que sirva de consuelo, pero si pudiera deshacerlo todo, lo haría.
-Todos tenemos remordimientos.
Pero no podemos deshacer las cosas que hemos hecho.
-Es cierto. Pero hasta los peores de nosotros podemos estar completos de nuevo.
Vos, por ejemplo. De asesinar a comandar. No es un mal cambio ¿o sí?
-No es suficiente.
-¿Por qué? ¿Por qué en algún momento estuviste cerca de matar todo lo que te rodeaba?
-¡Si!
-¡Pero no lo hiciste! ¿O sí?
¿Sabes por qué? Por la misma razón por la que me estoy desahogando con una persona que imaginó mi muerte más de mil veces.
-Es posible que más de diez mil veces...
-¡Amor! Porque sin él, las personas como nosotros, nos quedamos solos con la oscuridad.
Tal vez eso no sea bueno para nadie ¿no te parece?
-Atraemos la muerte. Vos y yo. 
-Tenemos un único atributo que ambos compartimos...
-Ya no digas "amor", ya no creo poder soportar los recuerdos.
-Los dos fuimos traídos de regreso de la muerte. 

lunes, 2 de julio de 2018

Y lo último que quedaba suelto eran un puñado de frases y/o ideas sueltas entre el 2015 y el hoy.

A continuación:

Preocupado por vos y también por mí, claro. Me he dado cuenta que los demonios que nos consumen no nos pierden de vista. Estemos donde estemos. 
Exorcizarlos es una cuestión de actitud y no de distancias.
--- 

Tengo un motín incontrolable de neuronas, y no logro disuadirlas para que dejen de pensar en vos.
---

El martillo que rompe el cristal es el mismo que forja el acero.

---

Hoy stalkean el viejo placard.

---

Cierro los ojos y recuerdo tenerte en mis brazos, siento esa lluvia fría en plena primavera, buscaba policías. Abro los ojos, siento el mismo vacío y ya no estás.

---

Quedate tranquilx con quien puedas coger raro hasta los demonios y al final del día sigas queriendo estar desnudo al lado. 

---

Las personas tienen derechos. Las creencias y las ideologías no.
Nada debe impedir el libre ejercicio de la crítica hacia cualquier creencia o ideología.

---

lunes, 25 de junio de 2018

Él necesita un exorcismo.

Sus puños son sus palabras. 
Viene del barro de la ciudad.
La voz adentro de sus guantes le susurra: "esto, también, es arte." 
Es casi feliz - pero no del todo.
No sabe lo que no sabe, pero es mordazmente inteligente a su propia manera - pega muy fuerte.
Claro, es todavía un niño asustado.
Conoció al enemigo... no es quien cree. No lo sabe todavía.
Es definido por lo que odia.
Mira a los ojos de su oponente y toma un respiro profundo a través de su nariz. Es el comienzo del quinto round y detrás de su cráneo grueso, los delicados pliegues de su joven cerebro empiezan a suavizarse lentamente.
Hay un misteriosa, potente y hermosa fuerza entre su silencio.
No es normal.
Se mira en el espejo, necesita hacerlo todos los días y encerrado en su propia cara está el conocimiento de que las grietas de su cerebro se están reblandeciendo.
Una beligerante arrogancia burbujea en su sangre. 
Todavía tiene que darse cuenta de que el infierno no son las otras personas... siempre es él mismo.
Su vida es una vida brutal con muchas trampas.
Es duro adentro del ring pero vulnerable afuera. Extiende cada vez más su ring.
Se lo ve malicioso porque es miserable.
Es lo que odia lo que ama.
Su joven cerebro es paleo mamífero, y su corazón suda. Aprovecha el poder de sus puños y la fuerza de su disfunción.
Encuentra simple una fuerza esperanzadora golpeando el costal.
Un hombre anacrónico que crea belleza moderna.
Víctima de su propio odio. Y amor.
Los sueños y el boxeo son los únicos dos lugares donde puede volverse sanamente loco.
Ágil actor en un escenario donde nadie habla una palabra tonta.
La boca es una parte insignificante de su cuerpo. Si trata de decir lo que piensa, se siente estúpido, verbaliza con sus puños, profundiza con sus miradas.
Su golpe es ira que explota.
El dolor produce sus endorfinas.
Es fuerte, más débil aún.
Su conocimiento es una ignorancia más alta.
Jamás hubiera dado ningún golpe si alguna tragedia menor no hubiera retorcido su alma o ensuciado su cerebro.
Sus lágrimas están escondidas adentro de sus guantes.
A lo largo de su vida, ha guerreado con imaginarias o reales limitaciones.
Percibe desaires, ofensivas, e insultos, luego construye venganzas.

Él piensa en el retiro, pero quiere una pelea más.


lunes, 18 de junio de 2018

Ya sé que te encantaría pero que no.

Que te entienda, que no podés.

Que igual siempre pensás en mí.

Que no abrís los ojos cuando te lo cogés porque hacés mucho esfuerzo para creer que soy yo.

Que tenés miedo, entre mil miedos, de que se te escape mi nombre.

Sé que hasta pensaste en que te va a pasar. Y pudrirla... así terminar con todo.

En especial con el calvario de ser tan cagóna.

Así que dejá, seguí.

Chupale la pija y rompete la cabeza para convencerte de que no, que la mía no es más deliciosa ni más suave.

Que no podrías quedarte dos días enteros.

Que las pijas son todas iguales.

Y tocarme a mí no te hace sentir más... ni mejor.

Contate una y otra vez el cuento de que gritaba y suspiraba y transpiraba por convención, por costumbre, por jugar al actor porno.

Olvídate de que nos hicimos acabar como nunca nadie antes,

como nadie después.

Dale, olvídate.

No me expliques,

dejá.

No hay drama.

Imagino que tu concha se eriza y se moja igual cuando la toca tu novio y baja para llenarse la boca.

Seguro te mira.

Besos a lo largo y a lo ancho.

Y ahí le agarrás la cabeza y le tirás del pelo. No querés que te mire tanto.

Que todas las pijas son iguales, y todos los pibes también.

Pero hay que quedarse con uno, decís.

Así que reseteá tu cuerpo para que el contacto con su piel se sienta como sábanas recién lavadas, de esas de quinientos mil hilos.

De Egipto, de Rusia, de la Concha de la madre.

Menos de acá.

Acá no vuelvas.

Matate a pajas recordando cómo te apretaba contra mí cuando tu lengua encontraba mi pezón, cuando encontraba mi espalda, cuando te ahogabas en mi pecho, mi cuello;

Y ahí, inhalarme.

Cuando morderme era, al final, más inevitable que deliberado.

Acordate de mi palpitación, de la violencia, de la sincronía, de la humedad rebalsando por cada poro.

Y qué suerte. Para vos, para él, que me puedas pensar.